Mostrando entradas con la etiqueta carácter del panda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carácter del panda. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de julio de 2011

Fotografias marginales


*****
  • El hombre se sienta frente a la avenida en el momento justo en que el semáforo cambia de verde a rojo. Mientras chocan dos carros, él recuerda que extravió su licencia de conducir la madrugada en que caminó por el centro.

*****

  • La niña tomada de la mano de su madre espera que se abra la puerta de entrada a la primaria. El sudor de su frente no le deja ver las escaleras que dan al segundo piso, donde otra niña, años atrás, lloró por el primer retardo.

*****

  • Un lunes por la mañana, el vendedor de celulares lee la sección de empleos. La pluma roja que sostiene su mano derecha, ya no tiene tinta.

******

Los marginales recolectamos retratos de otros marginales.

Nosotros aborrecemos los espejos.

domingo, 8 de mayo de 2011

Comer 15 kilogramos de bambú al día, es cosa seria.

Los marginales gustan de los números impares,
del chocholate amargo y de la tarta de fresa.


Se bañan diario
- excepto algunos viernes. Los viernes todo está permitido-

y saben que sobrevivirán, al igual que las cucarachas, al fin del mundo.


Un panda, nunca está en peligro de extinción- aunque parezca-.

La poesía salva nuestro pelaje.




viernes, 1 de abril de 2011

dermis


No hay otra manera de llamar las cosas. El panda detesta los eufemismos y la condescendencia.


Lo feo es feo.


Lo bello es bello.


Un panda podría ser más que un panda, pero no lo es porque no quiere.


Nunca miente.


Nunca.


A veces, desearía ser otra cosa: un cardo o una coliflor. Sólo a veces.


La mayoría del tiempo se conforma con que nadie lo mire. 




*